miércoles, 12 de mayo de 2010
El Desafío de la Formación Permanente en Argentina
Pistas para la JIAR ampliada 27/10/2009
Preparadas por el Equipo de Delegados de Formación
1. Nuestra percepción de la realidad - p. 1
2. Primeras pistas de análisis... - p.
3. ... y primeras pistas para caminar a nivel nacional - p.
1.Nuestra Percepción de la realidad
Intentamos esbozar en estas páginas una descripción general de nuestra realidad de comunidades consagradas desde la perspectiva de la formación permanente. La hacemos partiendo de los relatos compartidos por los referentes de la formación de cada una de las Inspectorías de Argentina. Debemos reconocer que aparecieron muchos puntos en común, podemos decir que más allá de las diferencias culturales y de regiones del país, visualizamos problemáticas y desafíos muy similares. Recordamos también que vivimos en un contexto en el compartimos muchas situaciones con lo que padece en general todo el mundo, influenciados por la misma cultura y por los cambios de la época.
Para ordenar un poco lo compartido, elegimos seis puntos sobre los que focalizamos la mirada.
1.1.La Vida Comunitaria
¿Cómo vivimos los SDB la experiencia de formar una comunidad en la que estamos invitados a amarnos hasta compartirlo todo en espíritu de familia y donde construimos la comunión de las personas (Cf. C 49)?
En general percibimos que este es un tema importante que hace a la Formación Permanente (FP). En la mayoría de nuestras comunidades consagradas no existe un verdadero diálogo que nos lleve a compartir en profundidad, a comunicarnos los más vital de nuestra experiencia, donde los vínculos pasen la barrera de lo funcional.
Tenemos conductas poco afectivas: a los que opinan distinto se los aísla o considera como enemigos… Nos cuesta construir consenso partiendo de un sano y enriquecedor disenso, nuestras tomas de posición son previas a todo debate, y generalmente irrefutables. En muchos hermanos notamos la pérdida de la dimensión creyente de la comunidad: es Él quien nos convoca a construir vínculos duraderos, a compartir el proyecto de Reino en comunión, a hacernos santos juntos.
Esto no depende de la consistencia numérica de las comunidades, puede haber comunidades pequeñas que viven un clima intenso de fraternidad y viceversa.
La presencia de la comunidad en la vida de los jóvenes también es clave. En muchas casas queremos cuidar tanto a la comunidad y a los hermanos que descuidamos otro aspecto esencial a nuestro carisma: el contacto comunitario con los jóvenes. A veces pensamos los ambientes nuestros como espacios reservados sólo a nosotros, donde los jóvenes no pueden estar, compartir, rezar. Sólo son parte de nuestro "trabajo", pero para el descanso pensamos sólo en nosotros. ¿Cuándo les damos parte en nuestras reuniones comunitarias, en nuestros momentos de oración, en nuestras comidas, en nuestros espacios de distensión?
También reconocemos la existencia de comunidades que saben vivir la fraternidad, donde es un gusto estar, comunidades reparadoras de los hermanos que llegan hasta ellas. Hermanos que en la sencillez de su vida y su compartir son capaces de mostrar las fibras más profundas de su experiencia vital y carismática.
Creemos que el tema de fondo no pasa tanto por hacer cosas o pensar en momentos específicos que ayuden a la comunidad, sino en discernir en profundidad cómo cambiar la praxis desde la comunidad local como agente privilegiado de FP. No olvidemos que nuestro carisma pasa esencialmente por "formar familia".
Por eso, el tema vincular es un tema central. Es necesario darle el sentido justo que tiene el amor recíproco y la ascesis que exige. La cultura actual es netamente narcisista: cada uno defiende sus tiempos, sus cosas, su persona, sus gustos. Tendríamos que ser expertos en humanidad, nuestras comunidades tendrían que ofrecer la sabiduría que nace de un vínculo tejido profunda y artesanalmente, ése es uno de los testimonios que los jóvenes y la sociedad esperan de nosotros y, tal vez, sea el que más nos cueste darles.
1.2.La raíz de nuestra vocación
Si lo comunitario es un aspecto donde podemos ver claramente los desafíos de la FP para nuestros tiempos, hay otro aspecto menos evidente, pero más esencial porque en él se asienta y de él se nutre toda vocación consagrada: Nuestra conciencia de ser llamados y convocados por el Dios de Jesucristo. ¿Cómo nos nutrimos desde esta raíz? ¿Qué lugar tiene la Palabra? ¿Cómo vivimos la oración y la liturgia? ¿Cómo nutre nuestros vínculos comunitarios el deseo del Absoluto? ¿Cómo está presente Dios en nuestra Misión?
Aparecida reafirmó la importancia de vivir la "Gracia de unidad" característica esencial de nuestra vocación salesiana reflejada por la experiencia vital de Don Bosco: la expresión "discípulos misioneros" señala esta ida y vuelta necesaria... Vivirlos separados es causa de desviaciones y parcializaciones que percibimos en la vida de muchos hermanos: algunos alienados por tanto activismo desgastante que resta tiempo para lo esencial, encerrados en proyectos vividos únicamente como espacios de afirmación y hasta dominación, cautivos en una mirada poco profunda de la realidad porque adolece de mística, con rigideces que nacen de sentir que el otro viene a competir en un espacio que sólo es para mí y los míos. Hermanos que descartan de plano cualquier momento de oración porque lo ven como un estorbo, un ritualismo vacío o una costumbre perimida... O, por el contrario, espiritualismos desencarnados que llevan a encerrarnos en prácticas casi mágicas, que justifican nuestro pobre compromiso con la vida verdadera de los jóvenes y los pobres. Hermanos que reducen la espiritualidad a un cumplimiento formal, rígido y asfixiante de la liturgia y que, desde allí, atacan cualquier intento de crecer en profundidad en nombre de una fidelidad que es mero anquilosamiento...
Notamos una pérdida del espíritu de conversión. No somos conscientes de que cada día tenemos que volver a Él para, desde allí, partir nuevamente hacia el otro. Todo esto hace que en muchos hermanos haya desgano y falta de esperanza, cuando no cerrazón y aburguesamiento.
Por otra parte, no pocos pasos se han dado. En muchas comunidades se fueron recuperando los retiros trimestrales y los EE. EE. atendiendo más a la experiencia que al formato y el mero cumplimiento. En muchos hermanos la Lectio cotidiana va siendo un espacio vital de fuerte unificación entre el discipulado, la fraternidad y la misión.
Cada vez somos más conscientes de que la FP debe cuidar y animar la "Gracia de unidad" como gracia "fontal" (C 21). Que esto no es fácil, que no hay recetas para hacerlo, pero que es urgente empezar por aquí.
La dimensión pascual de toda vida creyente es una clave que tenemos que profundizar con mayor fuerza, solamente el misterio pascual nos ayuda a encontrar el sentido a la clave fundamental de nuestro ser discípulos de Jesús misioneros de los jóvenes. Solamente dando la vida, vamos a generar mucha más plena vitalidad.
Por eso, junto con lo comunitario, el cuidado de la Gracia de Unidad, alentados por el impulso de Aparecida, debe ser el "contenido esencial" de nuestra FP. Y para esto es necesario fortalecer la dimensión mariana. El “yo te daré la maestra" resuena entre nosotros como una invitación a ponernos en la “escuela de la Virgen”, a dejarnos educar por Ella, a vivir una espiritualidad y una misión “marcados” por el estilo de María. María modelo y maestra de la gracia de unidad.
1.3.Las personas de los hermanos
La gracia de unidad a cuidar y alentar en cada hermano y en cada comunidad no es el punto de partida. La base necesaria por la que es necesario comenzar en varios es la misma realidad de cada individuo. Existe un gran desgaste de las personas, hay cansancio, dispersión, dificultades físicas y psicológicas, problemáticas que nacen de no haber tenido en cuenta la estructuración profunda y la historia de cada persona.
En muchos hay una sensación de vacío espiritual. Insatisfacción de lo que ofrece la comunidad, la misión, la vida salesiana. Es notable la cantidad de sucedáneos que nos buscamos a la hora de palear esta carencia vital.
Y hay que constatar con dolor la presencia de un número importante de hermanos con grandes incapacidades de base que no le permiten vivir sanamente su vocación y se convierten en un serio obstáculo para el resto de los hermanos, para los laicos corresponsables, para los mismos jóvenes. Hermanos con un alto grado de perversión que no quieren reconocer y mucho menos tratar, hermanos enfermos que enferman, "tanatóforos" que sólo saben llevar y traer muerte, "dementores" que chupan toda vida que encuentran y con ella quitan toda alegría, expertos manipuladores que saben cómo aprovecharse constantemente de los otros...
Por otro lado, cuando nos encontramos con hermanos que tiene una salud de base (que son los más) notamos que son capaces de abrirse a todo proceso que los ayude a crecer y hacer crecer a su entorno. Hay muchos hermanos "normales" que desde su sencillez ofrecen un poderoso testimonio de intensa humanidad y por eso son profundamente evangélicos. Hermanos entusiastas, encantados con la misión, conscientes de sus límites, pero abiertos a los otros y a Dios. Hermanos que no cesan de capacitarse y que ante sus dificultades personales son, ante todo, honestos, claros, transparentes y decididos... por eso terminan aprendiendo hasta de sus errores y pecados.
Ante esto, hace falta que la FP reconozca esta necesidad urgente de partir del cuidado de las personas, de ser clara a la hora de plantear tratamientos y curas necesarias. Una FP que rescate el verdadero sentido de la disciplina (que tiene la misma raíz de "discípulo") personal y comunitaria, que nos ayude a vivir en profunda ascesis personal, pedagógica, comunitaria y espiritual. Una FP que sea realista con ciertos hermanos a los que tiene que cuidar, pero preservando a la vez la vida de las comunidades y, sobre todo, de los jóvenes.
1.4.La relación sdb - laicos
Hasta ahora hemos visto la situación de las personas de nuestros hermanos SDB y nuestras comunidades. Pero un punto no menor al ver la realidad desde la perspectiva de la FP es la relación que en general establecemos con los laicos en nuestra vida y misión. Es algo que también toca la identidad de nuestra vocación carismática: fuimos pensados "en comunión profunda con ellos" por Don Bosco. En la carta de comunión se afirma que "Sin ellos, no somos nosotros".
Sin embargo, nos cuesta mucho asumir nuestra vida con ellos, nuestra misión compartida. Muchísimas veces fluctuamos entre dos extremos nocivos con nuestros hermanos laicos: los marginamos o los manipulamos. O no somos capaces de confiar en ellos y los tenemos como pinches funcionales a nuestro servicio, sin largar -obviamente- la manija y siendo los que en todo tenemos la última palabra. O les delegamos toda responsabilidad y terminamos abandonándolos, sin aparecer, sin comprometernos en el acompañamiento... largando todo en sus manos para que nosotros podamos hacer algo "más salesiano" o, en el peor de los casos, para no hacer nada.
Por eso mismo se hace difícil nuestra relación con los laicos porque, en el primer caso, los hacemos ultradependientes de nosotros y, ergo, más clericalistas y dependientes del SDB de turno. Y en el segundo caso, nos terminan criticando y hasta se generan conflictos profundos, porque todo abandono lleva a eso.
El tema del poder, también está en juego en este punto, sobre todo cuando no pocos hermanos confunden identidad con responsabilidad y entran en crisis al ver que las responsabilidades más grandes pasan a manos de los laicos.
No sabemos o no queremos formarnos en serio con ellos, reconociendo la riqueza que nos pueden aportar. Nuestros discursos son muy inclusivos, pero nuestras prácticas generalmente los reducen a un lugar funcional. Recordemos que hay un Capítulo General, el 24, que abordó decididamente este tema.
También es cierto que muchas de nuestras comunidades locales han hecho un camino intenso y viven una experiencia de corresponsabilidad y reciprocidad muy hermosa y duradera. Hay comunidades con fuertes vínculos entre sdb y laicos. Dimos grandes pasos en las inspectorías con ellos. Les confiamos grandes presencias y hemos experimentado que el carisma no sólo no disminuyó, sino que hasta creció. Muchas obras se pudieron resignificar y recolocar gracias a los laicos.
Por todo esto creemos que la FP debe tener muy en cuenta este aspecto de nuestra vocación. Hay que pensar más conjuntamente. No sólo la misión es compartida... también la formación debería serlo. ¿Por qué no pensar hasta en comunidades "mixtas" donde, salvo los momentos específicamente comunitarios, se pudiera compartir más la vida con aquellos laicos y jóvenes corresponsables de la animación de nuestras casas? Tal vez sea una clave para darle más intensidad y profundidad a nuestras reuniones comunitarias.
A nivel teológico es urgente repensar esta realidad de reciprocidad carismática.
1.5.Las propuestas específicas de FP
Un punto de vista que se suma es el de las experiencias formativas en sí, los espacios, las intervenciones y las propuestas que, viendo la realidad de nuestras comunidades, pueden ayudarnos a potenciar más nuestra FP.
Estamos convencidos que el espacio privilegiado de FP es la propia comunidad local. Y junto con esto sentimos que pese a algunos intentos es una de las cosas que más descuidamos en el ritmo comunitario. Tenemos pocos espacios de formación y discernimiento. Nuestras reuniones comunitarias se reducen en el mayor de los casos a compartir informaciones y organizar agendas. Descuidamos el espíritu de la FP como sistema de vida comunitario formativo.
Por otra parte, descubrimos que en este punto los Directores son una pieza clave: los animadores principales de la FP. Si el ámbito privilegiado de la FP es la comunidad local, obviamente son los Directores quienes más deben ser conscientes de que una de sus tareas principales pasa por aquí. Pero en muchos casos no es así, pensamos en personas de gestión, de organización y descuidamos muchas veces este aspecto que, en el contexto actual de nuestras comunidades, nos parece prioritario.
No existe un proyecto formativo que encare decididamente el tema de la FP. No atendimos la FP como política inspectorial. Nos dedicamos mucho a la FI, y descuidamos la permanente. Estamos viendo ahora que se convierte cada vez más en el punto central de todo proceso de auténtica renovación.
Nos parece positivo que cada vez se crezca en la conciencia de que la FP se juega más en lo cotidiano que en intervenciones específicas. Hay comunidades que han dado pequeños pero significativos pasos en este sentido. Por otra parte crece la conciencia de una necesaria cualificación a través de estudios de posgrado y/o especializaciones. Hay muchos espacios de FP a nivel inspectorial: retiros mensuales, trimestrales, encuentros de directores, asambleas de hermanos.
Por todo esto, creemos necesario plantearnos a fondo el tema de la FP, como política inspectorial (y nacional) prioritaria, a la luz de los puntos que estamos analizando en este documento, cuidando espacios, intervenciones y programas sistemáticos que ayuden a crear mentalidad y generar actitudes de base. Priorizando el ámbito local y comunitario como espacio privilegiado de formación permanente, en un continuo diálogo entre realidad y carisma.
Es necesario que la FP también apunte a consolidar la identidad de la única vocación salesiana y lo específico de la vocación del hermano coadjutor y presbítero.
Con respecto a la especialización vamos viendo que sería más conveniente que cada hermano haga un proyecto de actualización sistemático, definiendo ámbitos, espacios habituales de formación, espacios específicos, etc... y que el Inspector con los respectivos directores puedan acompañarlo. Esto no implica descuidar un plan de formación sistemática con vistas a una mayor especialización de los hermanos. Sin cerrarnos sobre nuestro mundo sino abriendo frentes de formación (hacia las ciencias sociales, por ejemplo...) y espacios institucionales que vayan más allá de lo que ofrece nuestra congregación.
1.6.La Vida Consagrada hoy, la vida de los jóvenes hoy
El último punto nos abre un poco más el horizonte y para nada es el menos importante. Creemos que toda esta mirada necesita imperiosamente la riqueza que aporta a la FP los procesos que se desarrollan a nivel de Vida Consagrada de Argentina-América Latina y que, por otro lado, no puede haber para nosotros auténtica experiencia formativa si toda ella no la hacemos mirando a los jóvenes y su realidad.
Ante estos dos puntos nos planteamos las siguientes preguntas:
¿Cómo tener en cuenta los caminos de la VR hoy? ¿Cómo abrirnos no sólo a lo congregacional sino también a la VR en Argentina? ¿Nos parece muy importante caminar en comunión con las demás congregaciones? ¿Nos damos cuenta que no podemos aislarnos ni pensar que sólo tenemos que abordar el tema de la FP desde nosotros? ¿Validamos otros espacios de FP más allá de los nuestros o los seguimos viendo con desconfianza o sintiendo que le falta algo?
¿Tenemos en cuenta las características específicas de la VR salesiana? que es muy particular, original… toda centrada en los jóvenes… ¿Tenemos en cuenta las nuevas búsquedas de la VR pero sin dejar de ver cuál es, dentro de este proceso, la caracterización salesiana?
La presencia entre los jóvenes: también hay que verla en clave de FP. Son ellos quienes nos renuevan, la presencia en su mundo, la comprensión de su cultura, de sus dinamismos... son esenciales. ¿Estamos con ellos? ¿Rezamos con ellos? ¿Buscamos con ellos horizontes y propuestas nuevas? ¿Los escuchamos? Cualquier propuesta de FP tiene que tener muy en cuenta la relación SDB - jóvenes.
2.Primeras pistas de análisis...
Acabamos de presentar algunos puntos que nos permiten percibir cómo estamos en este tema de la Formación Permanente y qué sugerencias o pistas nos arroja dicha realidad. En este segundo punto, proponemos algunos criterios que nacen de un análisis de dicha realidad. Los proponemos de manera sintética como acciones a implementar:
2.1.Incorporar una METODOLOGÍA participativa, experiencial: Explicitando lo que significa, fomentando el intercambio de experiencias de vida como el recurso más válido de la formación. Sabiendo que no todos los hermanos lo entienden, que algunos la rechazan a priori… pero convencidos de que es un camino que genera verdadera y profunda comunión.
2.2.Cambiar la praxis: no se trata de pensar la FP solamente desde una propuesta sistemática de profundización de contenidos sólo doctrinales, es necesario apuntar a realizar un proceso de conversión que ponga el acento en el cambio de mentalidad y de vida desde una sana apertura a la realidad, a la comunión y a las exigencias del carisma.
2.3.Tener más en cuenta los procesos, caminos y propuestas de la VIDA RELIGIOSA, sus búsquedas. No aislarnos, sino ofrecer lo nuestro valorando y recibiendo las oportunidades que la vida religiosa nos ofrece para crecer juntos. Estudiando y actualizando simultáneamente lo que DB pensó de la VR salesiana.
2.4.Volver a Don Bosco, con los dos movimientos que implica: el conocer-estudiar los núcleos evangélicos del carisma de nuestro padre; y profundizar críticamente la mejor manera de actualizarlos en el hoy, por tanto: volviendo a los jóvenes que nos da la Providencia.
2.5.Recuperar y potenciar una mirada muy significativa de nuestro carisma, la "perspectiva mariana", dejándonos educar por Ella (C 92), redescubriendo lo que significa una espiritualidad y un misión verdaderamente “marianas”.
2.6.Sin perder nunca el punto de vista de los laicos: en sintonía con ellos, juntos con ellos, compartiendo el carisma, la misión, las responsabilidades en las estructuras de animación y gobierno. Contemplar de manera decidida aquellos aportes que hacen a los consagrados para que podamos vivir con mayor intensidad nuestra vocación desde una profunda reciprocidad ("Sin ustedes, no somos nosotros").
2.7.Desarrollar el concepto de VOCACIÓN como “don” a descubrir y desplegar a través de un camino formativo que ayuda también a asimilar los valores específicos del carisma. Se trata de aprender a escuchar al Espíritu y a la realidad juvenil y articularlos en un solo proyecto de vida.
2.8.Siempre en clave de comunidad. Como dimensión esencial del carisma que encuentra su identidad en este ser familia, ser comunidad signo y portadora del amor de Dios.
2.9.Pensar la animación, más que desde la mirada inspectorial, poniendo en el centro la vida de las COMUNIDADES LOCALES que son los principales agentes de la formación permanente.
2.10.Los directores son clave en el acompañamiento y estímulo de la FP de las comunidades. Centrar la atención en ellos como agentes indispensables del cambio en la FP.
2.11.Tener en cuenta los siguientes objetivos a la hora de planificar la FP y ofrecer propuestas en este sentido: formar en el hábito de la FP, consolidar el acompañamiento desde el Proyecto Personal y Comunitario, habilitar para una constante actitud de diálogo, ejercitarnos en el verdadero espíritu de discernimiento, aprender el arte de amar salesiano (capacidad de suscitar confianza, cultivar una afectividad que manifieste realmente nuestro amor -"Que se den cuenta que son amados por ustedes..."-, incorporar la dimensión pascual del amor salesiano...).
2.12.Buscar de aprender la pedagogía de la gracia de unidad, el cómo vivirla en lo cotidiano, cómo actuarla en nuestras opciones, cómo convertirla en verdadera fuente de una sana espiritualidad y un entusiasmante compromiso apostólico.
2.13.Repensar la especialización de cada hermano en forma más sistemática, no como algo de pocos, sino como un continuo proceso de estudio y actualización, aunque no sean estudios académicos formales. A cada SDB se le tendría que pedir que piense sistemáticamente en su formación personal y en su actualización.
2.14.Repensar las estructuras formativas a nivel inspectorial, nacional y regional, en base a estos criterios y, sobre todo, a la tarea animadora que estos equipos deben asumir con prioridad ante las personas y comunidades locales.
2.15.En todo esto tener en cuenta siempre el contexto cultural en el que vivimos tanto por los condicionamientos negativos como por las invitaciones que nos hace. Creemos muy necesaria la inserción en la cultura juvenil y en los rasgos culturales contemporáneos que condicionan o estimulan una FP en la línea de lo que venimos diciendo.
3....y primeras pistas para caminar a nivel nacional
Hemos recorrido la realidad desde la perspectiva de la Formación Permanente, recogiendo algunas percepciones que se convertían en estímulos para proponernos criterios de actuación. En este tercer paso, esbozamos algunas líneas de acción que completaremos en la reunión de la JIAR ampliada de octubre de 2009.
Estas líneas están enriquecidas por los aportes de los Directores de ARN que hicieron al Programa Formativo de ARS en la última reunión que tuvieron en Mendoza (agosto de 2009), quienes aprobaron en general la propuesta y acercaron algunas sugerencias como: incluir la mirada formativa desde la Pastoral Juvenil (PJ), tener en cuenta la formación en los campos técnicos como la administración, cuidar los tiempos y procesos de los hermanos...
Queremos que esta “mens” de formación se traduzca en un diálogo profundo con la PJ que sirva de perspectiva y ayude a incorporarla mucho más en nuestra vida y misión. Falta en nuestro enfoque casi todo lo pastoral en sentido explícito porque creemos que la propuesta que viene trabajando el SAS y que también será presentada en la reunión de Directores, camina en la misma línea y por eso la vemos como complementaria a este análisis.
A la luz de esto y de todo lo trabajado hasta ahora, presentamos algunas líneas orientadoras para la acción:
3.1.Con respecto a la propuesta que presentará el SAS en la JIAR ampliada de octubre '09, vemos conveniente apoyar la propuesta del equipo-centro de reflexión e investigación, teniendo en cuenta las observaciones que se le hagan. Ver si es necesario fortalecer la dimensión formativa de esta iniciativa, estableciendo una sinergia entre el equipo que se forme y la FP. La perspectiva sería ayudarnos a formar SDB y laicos desde la realidad juvenil que nos plantea la mirada detenida y profunda de las nuevas fronteras juveniles.
3.2.Continuar de manera decidida y empeñativa con el proyecto formativo de los DIRECTORES ya asumido por ARN y ARS, articulando el trabajo de los dos delegados de Formación y, si se ve necesario, conformando un solo equipo que anime este proyecto a nivel nacional. Nos parece que es un primer paso importante y necesario para fortalecer las comunidades locales como espacios privilegiados de FP.
3.3.Continuar con el proyecto de la LECTIO del evangelio cotidiano. Contando con más tiempo de preparación y un equipo más numeroso, hacer si se puede, un folleto con todo el año junto. Ayudar a que los directores la utilicen como recurso de formación permanente favoreciendo la “lectio comunitaria” algún día de la semana, en los retiros mensuales, o alguna celebración.
3.4.Organizar la lectura formativa de las CONSTITUCIONES con un equipo ad hoc. Hacerlo como apoyo a la formación de los directores, capacitándolos para que la animen en sus comunidades. Darles los insumos y subsidios.
3.5.Comenzar a implementar el Proyecto de Formación en Salesianidad en articulación con la propuesta del SAS y respetando su modalidad (semi-presencial), para que sea un espacio de formación conjunta (SDB-laicos) a nivel local.
3.6.Pensar y articular los retiros trimestrales en conjunto ARN y ARS con un itinerario y temática específica y también planificar juntos los EE. EE. pensando en diversas modalidades.
3.7.Refiriéndonos a los equipos de animación, preferimos que no haya dos Comisiones Inspectoriales de Formación, sino un solo organismo nacional integrado por los dos delegados de ARN y ARS más algunos hermanos y laicos. El motivo es que tenemos la FI en común acompañada por los habituales curatorium; y los grandes proyectos formativos son también comunes. Luego cada inspectoría vería la posibilidad de tener un secretariado operativo si lo juzga conveniente.
La Plata, 27 de octubre de 2009
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